Delirio bursátil, búnkeres caseros y porqué despedir humanos matará tu negocio

El otro día bajé al trastero.

Estaba buscando esas botas de montaña que solo uso cuando me entran delirios de explorador.

En lugar de las botas, encontré una caja de Allbirds.

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¿Te acuerdas?

Eran esas zapatillas de lana que todo el mundo en Silicon Valley llevaba hace tres años.

Eran el uniforme oficial del «éxito consciente».

Si no las tenías, no eras nadie en el mundo de las startups.

Pues bien, me quedé mirando la caja y pensé en lo rápido que caduca el «futuro».

Hoy, esa misma empresa ha decidido que fabricar calzado es demasiado difícil.

Y, sobre todo, demasiado poco rentable.

Ahora prefieren vender potencia informática.

¡Milagro!

De zapatillas sostenibles a alquilar GPUs.

__»Oye, que me aprieta el talón.»

__»No te preocupes, ahora te instalo un clúster de NVIDIA y se te pasa.»

Es el giro más surrealista que he visto en mucho tiempo.

Milagro x2

Y es el aperitivo perfecto para lo que te traigo hoy.

Porque la fiesta de los tokens se está acabando para dejar paso a la ejecución bruta.

Y a algunos despidos que, según las matemáticas, nos van a salir muy caros.


El Gran Salto al Vacío

Hablemos de Allbirds, o mejor dicho, de «NewBird AI».

La empresa valía 4.000 millones de dólares en 2021.

4 mil.

En 2026, su valor cayó a 39 millones.

Estaban hundidos un 99% en bolsa.

¿Qué haces cuando tu negocio de zapatos se va al garete?

Exacto: le pones «IA» al nombre y compras tarjetas gráficas.

Se han convertido en una empresa de «GPU as a service».

Básicamente, compran y alquilan capacidad informática a otros.

El mercado, que es un animal muy raro, les premió con una subida del 600% en un día.

— ¡Pero si no saben ni qué es un Teraflop!

— Da igual, han dicho IA. Compra, compra.

Dicen los analistas que esto huele a desesperación y a «memecoin».

Pero mientras Allbirds juega a ser NVIDIA, OpenAI ha soltado el bicho: GPT-5.5.

Esto ya no es un chatbot para preguntarle qué cenar.

Es un modelo diseñado para la autonomía de larga duración.

Está pensado para trabajar en segundo plano durante días o semanas sin que le mires.

Han pasado de la IA conversacional a la IA de ejecución operativa.

Introduce algo llamado «memoria de trabajo persistente».

Esto significa que el modelo no se «olvida» de lo que estaba haciendo a mitad de tarea.

Aguanta ventanas de contexto de hasta 5 millones de tokens.

Es como si pudieras darle la gestión de toda (casi toda) tu empresa y el bicho no perdiera el hilo.

Y ojo al dato técnico: usa una arquitectura hibridada de State Space Models (SSM).

Esto le permite ser mucho más eficiente y reducir las alucinaciones en un 40%.

— ¿Entonces ya puedo despedir a media oficina?

— Cuidado, que las matemáticas dicen que te vas a arrepentir.

Aquí entra la parte cínica del día.

Un estudio de UPenn y Boston University acaba de publicar «The AI Layoff Trap«.

Es pura teoría de juegos.

Juego de Tronos, casi.

En 2025 hubo más de 100.000 despidos en el sector tecnológico.

El razonamiento de los CEOs es sencillo: ahorro costes automatizando.

Pero el estudio demuestra que es un «Dilema del Prisionero» a escala global.

Si todas las empresas despiden para ahorrar, los ingresos colapsan.

— ¿Por qué?

— Porque los robots no compran zapatillas, ni software, ni comida.

Si el 80% de los trabajadores están expuestos a la automatización, el consumo muere.

Y si el consumo muere, las empresas que automatizaron se van a la quiebra.

Es un círculo vicioso matemático que ningún mercado puede detener solo.

Los investigadores proponen un «impuesto robot» para evitar el colapso del sistema.

Hola Elon, sales a jugar 😉

Zapatillas que se vuelven chips, modelos que trabajan solos y una economía que se canibaliza.


El Búnker de Singapur

Mientras unos despiden, otros construyen su propia barda.

El Ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, ha hecho algo brillante.

Ha publicado su arquitectura personal de IA.

Y no, no paga una suscripción a ChatGPT Plus y se queda tan ancho.

Corre su propio «segundo cerebro» en un Raspberry Pi 5.

Se basa en NanoClaw.

Conecta sus notas, discursos, briefings y audios en un sistema de memoria persistente.

— Oye, que yo también uso IA, le pido que me resuma PDFs.

— Eso es usar la IA como una máquina de vending.

Balakrishnan la usa como infraestructura.

No quiere que su conocimiento dependa de los términos y condiciones de una web.

Ni de que Anthropic le corte el acceso sin avisar, como le pasó a la fintech Belo.

Belo perdió el acceso a Claude para todos sus empleados de golpe.

Sin previo aviso y sin explicación.

Toda su operación se detuvo durante horas.

Ese es el riesgo operativo real cuando la IA está embebida en tu negocio.

Es un «Single Point of Failure» de libro.

Si el modelo se cae o te banean, tu empresa sufre una muerte cognitiva instantánea.

Por eso el ministro se lo monta por su cuenta.

Usa Obsidian para que el conocimiento sea legible por humanos.

Y SQLite para que la máquina lo entienda de forma estructurada.

La próxima brecha de productividad no será entre quien usa IA y quien no.

Será entre los que alquilan inteligencia y los que poseen su propia memoria.


El antídoto contra la perfección

Hablemos de Sincerely.

Es, posiblemente, la herramienta más brillante y cínica del año.

Me hago fan número 1 de Sincerely.

Es lo opuesto a Grammarly.

En lugar de corregir tus faltas de ortografía, las añade.

En lugar de pulir tus frases, las ensucia y las acorta.

— ¿Por qué demonios querría alguien escribir peor?

— Para parecer humano, obviamente.

Hoy en día, un correo con gramática perfecta suena a bot.

Suena a ChatGPT intentando venderte una «solución disruptiva».

Sincerely te permite elegir el nivel de «daño» al texto.

Tiene tres niveles: Sutil, Humano y CEO.

El nivel CEO es especialmente directo y descuidado.

A mi es el que me gusta.

Hace unos años, escribir bien te hacía parecer profesional.

Ahora, escribir «demasiado bien» te hace parecer un modelo de lenguaje con chaleco de lana.

Estamos en la era de la imperfección como prueba de vida.

__¿Y cómo la descargo?

__Aquí está su página web, en estos momentos han eliminado el plug-in de Chrome, pero espero que vuelva pronto 😉


Europa sigue siendo Europa

En Bruselas las cosas van más despacio, pero duelen igual.

Hay un atasco monumental con la Ley de IA de la UE.

Se pelean por la propuesta «Ómnibus».

Básicamente, querían retrasar los plazos para cumplir con las normas de alto riesgo.

Pero el diálogo entre el Parlamento, el Consejo y la Comisión ha encallado.

— ¿Y qué pasa si siguen así?

— Que el 2 de agosto se acaba el tiempo.

Si no hay acuerdo, las empresas tendrán que cumplir con todo de golpe.

Esto obliga a implementar auditorías técnicas y transparencia en tiempo real.

Nadie se pone de acuerdo en qué es un «riesgo sistémico» para el código abierto.

Si tienes una empresa y usas IA para contratar, prepárate.

Viene una marea de burocracia que puede ahogar la innovación antes de que empiece.


El Amateur y la Anatomía de los Números

Esta es mi historia favorita de la semana.

Un aficionado acaba de resolver un problema matemático de hace 60 años.

— ¿Cómo? ¿Es un genio oculto?

— No, simplemente supo preguntarle a la IA.

El resultado inicial de ChatGPT era bastante mediocre.

Hizo falta que expertos analizaran las alucinaciones del modelo para entenderlo.

Pero, entre el ruido, la IA encontró una forma nueva de pensar sobre los números grandes.

Lo llaman «vibe maths».

La IA no dio la solución masticada.

Pero dio la pista que ningún matemático humano había visto en seis décadas.

Demuestra que la IA no solo es un oráculo de verdades absolutas.

Es también un generador de perspectivas diferentes que rompe bloqueos históricos.


MIX DE BREVES

  • Tip Rápido (Nvidia): Están ofreciendo 80 modelos de IA vía API totalmente gratis. Desde DeepSeek hasta GPT-OSS. Si estás construyendo algo, es gasolina gratis para tus experimentos.
  • Enjambres en China: Moonshot AI ha lanzado Kimi K2.5. Puede coordinar a 100 agentes a la vez sobre un mismo repositorio. No es un chat; es una fábrica trabajando en paralelo.
  • Privacidad: OpenAI ha lanzado un modelo open-source para detectar datos privados (PII). Identifica cuentas bancarias, direcciones y secretos en texto sucio.
  • Brecha Global: El Banco Mundial advierte que la IA puede ampliar la desigualdad. El coste de la energía y el cómputo son barreras insalvables para muchos países.
  • Consciencia: Un investigador de Google dice que la consciencia en IA es matemáticamente imposible. Simular no es instanciar. Un mapa no es el territorio.

El futuro no va de zapatillas de lana, sino de quién controla los chips.

Y de saber si el que te escribe es un humano con sueño o un agente autónomo bien programado.

Espero que estés teniendo un día enorme.

Nos leemos.

PD: Si esta newsletter te ha parecido demasiado bien escrita, es que he olvidado activar Sincerely en modo CEO. La próxima semana prometo más erratas.

Para profundizar

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