prompt y aparte

Monjes, despidos y el código de mi cuñado.

El otro día fui al supermercado.

Iba buscando café.

Del normal.

Del que sabe a café.

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Y cuesta lo que tiene que costar.

Delante de mí, una pareja discutía frente a los botes de cristal.

__ Mira, este tiene aroma de avellana silvestre.

__ Tostada al amanecer por monjes tibetanos.

__ Ya, pero yo solo quiero despertarme por la mañana.

__ No viajar al Tíbet.

Nos estamos volviendo locos.

Ya no hay término medio en nada.

O es una experiencia mística hiperespecializada.

O es barro con cafeína.

A la tecnología le pasa lo mismo esta semana.

O montamos un cisma religioso con encíclica papal.

O echamos a la plantilla porque un bot trabaja mientras dormimos.

Al grano.

Hay mucho barro que limpiar hoy.


El club del despido

El club del despido masivo tiene un nuevo miembro de honor.

El CEO de ClickUp se ha sumado a la moda de aligerar la mesa.

Pero lo mejor no es el qué.

Es el cómo.

Normalmente, cuando una tecnológica echa a setecientas personas, pone cara de pena.

Te sueltan la milonga corporativa.

Te dicen que el mercado está difícil.

Que se pasaron de optimistas contratando en la pandemia.

Eso de reconocer una mala gestión propia queda feo en LinkedIn.

Este buen hombre ha sido más original.

Ha decidido que el cinismo es mejor estrategia.

Ha dicho que se queda con los ingenieros que son cien veces más productivos.

Gracias a la IA, claro.

Y a los que no han aprendido a usarla, puerta.

__ Es que no se han sabido adaptar.

__ Claro, hombre.

__ La culpa es de ellos por escribir código a mano.

__ Como si fuesen artesanos del siglo XII.

La excusa de la IA ya la hemos visto antes.

Es el comodín perfecto para tapar que contrataron como si no hubiera un mañana.

Pero espera, que la justificación técnica es donde reside el verdadero chiste.

Ha dejado una frase para la posteridad.

Dice que si tus mejores ingenieros revisan el código de otros humanos, eso es ineficiente.

Un cuello de botella.

Que es muchísimo más rápido poner a esos ingenieros estrella a revisar el código del bot.

__ O sea, que el humano sénior ahora es el secretario de la máquina.

__ Exacto.

__ El bot trabaja a destajo y el humano le corrige las faltas.

A todo esto, en los foros de programación ya se escucha el runrún.

Los ingenieros están descubriendo algo incómodo.

Eso de recibir requisitos ultra masticados para picar código ya no cotiza.

Ahora les toca pensar en el negocio.

En el producto global.

Y resulta, qué sorpresa, que a muchos no les hace ni puñetera gracia.

No estaban preparados para salir de su cueva.

Mientras tanto, en Y Combinator, Tom Blomfield explica cómo montar una empresa que mejore sola.

Mientras los fundadores duermen.

Su receta son los bucles recursivos de IA.

Dice que el «Copilot» es un modelo mental obsoleto.

Y remata con otra frase que cae como un piano desde un quinto piso.

El «middle management» se ha terminado.

La gestión intermedia ya no hace falta.

Gasta en tokens de computación, no en nóminas.

Bienvenidos a la nueva economía del bit.


La segunda copa

Cambiamos de tercio.

Nos vamos directos al Vaticano.

El Papa León XIV acaba de publicar su primera encíclica.

Se titula Magnifica humanitas.

Y no, no habla del latín.

Habla de la inteligencia artificial.

La Iglesia se mueve despacio, pero esta vez ha estado rápida.

El texto tiene perlas finísimas.

Dice el Pontífice que la IA no es mala en sí misma.

Pero que asume el rostro de quien la financia y la regula.

Lanza una advertencia seria contra el paradigma tecnocrático.

Ese donde solo importa la eficiencia y el puto beneficio.

Pide «desarmar la IA».

Sacarla de la lógica militar.

Y de los monopolios de unos pocos.

__ ¿El Papa metiéndose a analista tecnológico?

__ Ojo, que este Papa es matemático.

__ Algo sabe de números y lógica.

__ No le van a colar un PowerPoint con fuegos artificiales.

El hombre sabe de lo que habla.

Aprovecha para meterle un viaje al transhumanismo.

Esa idea de que vamos a ser inmortales metiendo la mente en un pendrive.

Dice que el ser humano florece a través de sus límites.

De su fragilidad.

Y remata la jugada pidiendo un «ayuno de IA» en las escuelas.

Para que los chavales no se olviden de cómo hacerse preguntas.

Es fascinante.

El mayor alegato a favor de mantener la soberanía del pensamiento viene con olor a incienso.

Habrá que hacerle caso al matemático.


Producto nacional sin filtro

Hablemos de algo de aquí.

La consultora española Making Science ha lanzado ForgeOS.

Lo presentan como el primer sistema operativo open source para agentes de IA.

Desarrollado por su hub, AWAKE Venture Studio.

Básicamente, es una capa intermedia.

Se mete entre el modelo de IA y el agente.

Da igual si usas Gemini, Claude o GPT.

ForgeOS pone las reglas del juego.

Controla permisos.

Controla el gasto.

Y decide qué operaciones necesitan que un humano haga clic para aprobar.

__ O sea, un contable para los bots.

__ Exacto.

__ Que la IA es muy lista pero gasta tokens como si fuesen gratis.

__ Y alguien tiene que vigilar la visa de la empresa.

Además, tiene un sistema de recuperación automática.

Si el agente se interrumpe o se rompe, se reanuda en el mismo punto.

Ya lo usan de forma interna.

Hacen auditorías cloud de cientos de proyectos en minutos.

Y revisan código para buscar vulnerabilidades antes de ir a producción.

Que sea open source y esté en GitHub es un tanto para el producto nacional.

Habrá que vigilar de cerca el invento.


La amenaza fantasma

Anthropic ha soltado a su bestia.

Se llama Claude Mythos.

__ Que si, que lo se, que me lo has contado en otras newsletters

__ Ya pero seguimos con la telenovela

De momento, está en un entorno controlado para cincuenta socios.

Pues bien.

Ha encontrado más de 10.000 fallos graves de seguridad en software crítico.

Software que usamos todos, todos los días.

Ha sido tan salvaje el asunto que en Estados Unidos saltaron las alarmas.

Trump estuvo a punto de firmar una Orden Ejecutiva.

Quería obligar a las Big Tech a pasar una auditoría gubernamental antes de lanzar modelos.

Quería capar los lanzamientos por miedo a Mythos.

Pero la presión de Silicon Valley tiró la orden en el último minuto.

Alegaron problemas de agenda con los CEOs para ir a la Casa Blanca.

La excusa más vieja del mundo.

__ No puedo ir a regular el futuro de la humanidad.

__ Es que me viene fatal el jueves.

__ Tengo pádel.

Al caerse la orden, la responsabilidad del riesgo existencial vuelve a los laboratorios privados.

Velocidad comercial por encima de seguridad.

Google ha respondido rápido lanzando AI Threat Defense.

Su enfoque es más práctico para evitar la fatiga de alertas de los equipos de seguridad.

En vez de darte un informe estático con miles de fallos, mete telemetría en vivo.

Prioriza solo las fallas expuestas de verdad en la red.

Y usa agentes autónomos para reescribir el código heredado hacia Rust.

Que es un lenguaje con seguridad de memoria nativa.

La guerra ya no es por ver quién escribe el mejor poema.

Es por ver quién controla las armas digitales.

No sé cómo va a terminar este año.

Pero las cartas ya están boca arriba sobre la mesa.

O aprendes a domar al bot.

O rezas para que la encíclica del matemático tenga efecto en los fondos de inversión.

Que pases un día excelente.

PD: Google ha dicho en su evento anual que con la IA van a reducir a todo el mundo a simples proveedores de datos crudos. Un saludo desde aquí a los algoritmos de Google que están leyendo esto para entrenar su próximo modelo. Disfrutad del café.

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